Las organizaciones inmersas en un ambiente de Gobierno Corporativo tienden a identificar y administrar los riesgos a los que están sujetas desde una perspectiva proactiva, para así evitar sorpresas desagradables. Para gobernar cualquier organización se debe tener un conocimiento pleno, para actuar en las circunstancias, de que lo puede obstaculizar el logro de los objetivos. De otra forma el medio ambiente y las circunstancias serán los que gobiernen y controlen el futuro de la organización.
Para administrar el riesgo, se requiere que ciertas figuras de la organización mantengan canales de comunicación constantes entre sí, con el fin de conocer sus apreciaciones sobre aspectos críticos del negocio y sus actividades. En este sentido, el papel de los Consejos de Administración junto con sus comités, en especial el de Auditoría, es de vital importancia, ya que el primero debe velar por la visión del negocio y la confianza de los accionistas. En todos los casos antes mencionados, es necesario que cada figura y función tenga plenamente claro cuáles son sus responsabilidades y qué se espera de ella, de otra forma, no existirá un verdadero gobierno del negocio.